Violencia armada y avance de la soja en el norte del Paraguay.

El relato y las explicaciones de los grandes medios de prensa de Paraguay tienen como referencia la guerra de guerrillas, es decir, el alzamiento en armas de un reducido grupo de hombres y mujeres cuyo objetivo es tomar el poder y producir desde allí una transformación radical, una revolución. Para lograr eso debe conseguir la adhesión de la población e incluso de las fuerzas regulares.

No parece ser el caso del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) que no hace otra cosa que conseguir cada vez una mayor antipatía con las acciones violentas que se le atribuyen. Sin embargo, su violencia sirve perfectamente para justificar la represión estatal a la población campesina, que la “guerrilla” dice representar, y que se opone a la expansión del modelo extractivista de los agro-negocios que arrasa bosques, contamina el ambiente y desplaza forzosamente a los habitantes rurales.

El marco de referencia para entender lo que pasa en el norte del Paraguay no es la guerra de guerrillas sino el extractivismo, cuyas consecuencias, en el norte paraguayo, son las mismas que las generadas en los territorios latinoamericanos en los que se desarrollan actividades expansivas y excluyentes, cuya estrategia represiva consiste en convertir en delincuentes a las víctimas. Los grandes medios ocultan así el verdadero problema culpando a una “guerrillavinculada” con el campesinado.

Lea el artículo completo en la revista Conflicto Social, volumen 9, Nº 16, 2016.

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